En un mundo atribulado con sus problemas, la búsqueda colectiva e individual de la paz es apremiante. La medios humanos por si solos hacen inacalzable tal propósito. Afortudanamente hay un enfoque divino que soluciona el problema pero que esta diametralmente distante del modo de pensar humano.
Son cuatro los apartados para entender, procurar y alcanzar la paz: Paz con Dios, Paz personal, Paz en la familia y Paz en la iglesia.
El pecado ha marcado una distancia insalvable entre Dios y el hombre. Existe por esta situación una forma de enemistad grave entre lo divino y lo humano; es una circunstancia de conflicto, de oposición. El cese de hostilidades, el volver a ser verdaderos hijos e hijas de Dios y retomar el camino original es posible por la gracia Salvadora de nuestro Jesucristo. Su sacrificio hecho en la cruz nos hace estar en paz con nuestro Padre Celestial. El castigo por nuestros pecados ya esta saldado; los sentimientos de culpabilidad o remordimiento se han desvanecido.
Así mismo encontrar la paz en nosotros mismos implica un esfuerzo constante para vencer el egoismo. Ese egoismo, el amor al yo, albergado en la mayoría de nuestros corazones nos hace buscar la supremacía sobre los demás. Aflije nuestro corazón en la búsqueda de banalidades, nos vuelve frívolos. Corrompe nuestro corazon a tal grado que nos mantiene inquietos y por eso nunca tenemos llenadera. Lastimados pues, como estamos en nuestro interior, es fundamental recordar la voz del Maestro, cuando dijo: : "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Tal yugo sencillamente significa superar el yo, vencer el egoismo y cumplir placenteramante los mandamientos de Dios.
Un sentido adicional nos enseña que nuestras relaciones humanas en la familia y en la iglesia deben estan marcados por el sacrificio propio, el perdon, la comprensión, la ayuda mutua, las actitudes bondadosas y pacientes. Romanos 12:9-21 provee consejos prácticos para mejorar tus relaciones familiares. Consultalo.
Por último, aunque no debemos igualar la paz a una vida sin problemas, la paz que nos ofrece nuestro Dios es interna; es una paz que no se conmuta por las situaciones dificiles porque se sustenta en la promesas de su palabra y en un conocimiento profundo y claro de su Persona. ¿Te gustaria expermientar esta paz verdadera? ¿Estas cansado de vivir en desasosiego?. Acércate a Dios, pídele la paz que Él te ofrece con corazón sincero.

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